La evidencia científica es contundente sobre los beneficios que aporta la actividad física moderada al bienestar de las gestantes y a los resultados obstétricos para la madre y para el recién nacido (Ribeiro MM et al. 2021).
Existen embarazos de alto riesgo que requieren la hospitalización de la gestante. Tradicionalmente se prescribe el reposo relativo/absoluto a las gestantes ingresadas de riesgo, como en el caso de amenaza de parto prematuro, placenta previa, pre-eclampsia, amenaza de aborto…Este reposo terapéutico en cama sigue utilizándose ampliamente en el ámbito clínico y puede extenderse durante días, semanas o meses, o hasta la finalización del embarazo y no está exento de riesgos en sí misma, ya que son conocidos los efectos nocivos que implica el sedentarismo.
Hoy en día se cuestiona la ineficacia de restringir la actividad física para preservar los resultados positivos del embarazo de riesgo (Jones MA et al. 2021). Evidencia científica reciente nos muestra que la restricción de la actividad no previene los resultados perinatales adversos y además puede exacerbar los riesgos físicos y psicosociales (Lauder J et al. 2020). Los resultados más destacados de los metaanálisis exhaustivos también sugieren que el reposo en cama no aporta ningún beneficio (Lopes Da Silva K et al. 2017). Además, existe escasa evidencia científica que demuestre que los riesgos generados por la inactividad física superen los riesgos derivados de la inactividad física prescrita por un cuadro clínico.
Así mismo, se ha prestado poca atención a la inactividad de las gestantes ingresadas, no solo por los riesgos que aporta el sedentarismo en mujeres hospitalizadas, sino a las necesidades especiales que supone para su reincorporación a la actividad de la vida diaria, una vez dada de alta, que puede ser en la continuación del embarazo o durante el puerperio, tras un reposo absoluto o relativo. La realidad, a día de hoy, para las gestantes ingresadas y con una limitación de la movilidad, es que no existe un protocolo alternativo seguro que ayude a promover un nivel mínimo de movilidad.
Por lo que resulta necesario diseñar estrategias que actúen como elemento preventivo de complicaciones derivadas de la inactividad durante el ingreso hospitalario, y a su vez, recordar la importancia de la “Toma de Decisiones compartidas” (TDC) entre el/la profesional sanitario/a, y la paciente ante la necesidad o no de instaurar el reposo relativo/absoluto, durante el ingreso hospitalario.


