La articulación sacroilíaca.

Las articulaciones sacroilíacas son de las más estables y fuertes de todo nuestro cuerpo. La articulación sacroilíaca forma parte de nuestra pelvis y es capaz de transmitir gran cantidad de fuerza de los miembros superiores e inferiores. Aunque lo denominemos articulación, sólo tiene un movimiento de 3 grados pero es lo que nos permite caminar y estar de pie. Su función principal es la de absorber impacto y actuar como amortiguador durante la marcha. Si tuviera mayor rango de movimiento no podríamos mantener nuestra estabilidad.

Es una articulación sinovial plana, formada entre las carillas articulares del ilion del hueso coxal y el sacro. La articulación se estabiliza mediante los ligamentos sacroilíacos anterior y posterior, además de los ligamentos accesorios sacrotuberoso y sacroespinoso. Estos son increíblemente fuertes y permiten que la articulación realice movimientos de deslizamiento (nutación y contranutación) y de rotación. Durante el embarazo, bajo el efecto de la relaxina, esta articulación permite que la pelvis se adapte al nuevo centro de gravedad del cuerpo, y durante el parto, permite la creación de espacio para que el bebé atraviese el canal.

Ningún músculo tiene una acción directa sobre la articulación, sin embargo, hay músculos que se insertan en ella y le proporcionan estabilidad. Algunos de estos músculos incluyen el oblicuo interno y externo del abdomen, el erector de la columna, los músculos isquiotibiales, el piriforme, las fibras superiores del glúteo mayor, el psoas menor, el coccígeo, el elevador del ano y otros.

Hoy me apetecía hablar de esta articulación porque su inestabilidad es muy, muy poco frecuente. Pero últimamente muchas mujeres me refieren que diferentes profesionales les han diagnosticado una articulación sacroilíaca inestable, débil, asimétrica…y les han recomendado terapias manuales y reposo. Me gustaría destacar que a menudo se etiqueta como “inestabilidad” al dolor probablemente ligado a la sensibilidad, irritación o traumas anteriores y no a un problema en la articulación. La sacroileitis es una inflamación de la articulación, causada generalmente por una sobrecarga y se manifiesta por dolor en el glúteo afectado, que irradia por la parte posterior o anterior del muslo hasta la rodilla, siendo su diagnóstico, principalmente clínico. La valoración manual sacroilíaca es muy poco fiable. No somos capaces de percibir una limitación o exceso de movilidad de la articulación, ni una asimetría, ya que somos asimétricos de por sí. Además de que las referencias óseas entre personas, tampoco son consistentes. Así que detectar un sacro mal alineado o una asimetría articular por palpación no es posible. Este tipo de diagnóstico crea miedo, y da lugar a una limitación de la movilidad.

Para mantener saludable esta articulación y de cara al parto, necesitamos favorecer el movimiento pélvico, promover la amplitud articular de la cadera y fortalecer la musculatura pélvica. Los ejercicios de lunge, sentadillas y los movimientos asimétricos van a ser nuestros grandes aliados durante el embarazo y para el parto. Así podremos mantener las articulaciones sanas, hidratadas y con rango de movimiento.

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